Sentados en nuestro sillón favorito, con una buena mantita
confortable que nos protege del frío, mientras en el exterior de nuestra casa
va cayendo la temperatura, no estamos en las mejores condiciones para pensar en
la piscina.
Sin embargo, más vale que lo hagamos porque del cuidado que
proporcionemos a nuestra piscina durante el invierno depende, en gran parte,
que podamos disfrutarla en verano.